La salud dental y de las encías es algo muy importante para las personas hoy día por varios motivos.

Los dolores en la boca y encías son realmente molestos y difíciles de tratar, además, el blanco de los dientes y su correcto alineamiento, es fundamental para el físico de una persona hoy día.

Por ello, en nuestro artículo de hoy, queremos dar algunos consejos para prevenir problemas dentales y de la encía, mejorando notablemente la salud y la estética.

 

Consejos para la salud de dientes y encías

 

1 La higiene dental diaria: Es importante un cepillado de dientes y enjuague bucal después de cada comida para evitar que se produzcan y se acumulen bacterias en los rincones de nuestra boca. 

Debemos de hacerlo bien, llegando a todos los rincones y en deslizando el cepillo sobre los dientes en todas las direcciones, tanto de arriba abajo, como de lado a lado, para así asegurarnos de una mayor eliminación de bacterias.

El uso de hilo dental y de enjuague bucal complementará nuestra higiene dental rutinaria.

 

2. Elegir bien los elementos de higiene: Todas las bocas no son iguales, por lo tanto, deberemos elegir un cepillo, una pasta dental o un enjuague bucal adecuados a nuestras características.

Ello lo conseguiremos con ayuda de un dentista, que después de inspeccionar nuestra boca, nos recomendará la dureza del cepillo para evitar sangrado de dientes y encías, la composición de la pasta de dientes o el tipo de enjuague bucal a usar para una mayor efectividad.

Además, si somos portadores de implantes dentales o ortodoncia, deberemos de tener una higiene especial, más cuidadosa y más constante.

 

3. La dieta: Como bien sabemos ya, somos lo que comemos, por lo tanto, para conseguir los nutrientes adecuados para la salud de nuestros dientes, deberemos reducir el uso de azúcares o carbohidratos, y en cambio aumentar la ingesta de alimentos ricos en calcio como los lácteos, fruta, verdura o frutos secos.

Además, los azucares, pueden quedarse entre los dientes debido a su composición y aumentar las posibilidades de desarrollo de caries y otros problemas dentales.

Los alimentos de consumimos también es importante para el blanco de nuestros dientes, por ello, debemos de evitar los alimentos que desprendan colorante, como puede ser el café, el vino tinto, las salsas de tomate, los refrescos de cola, las golosinas, etc…

 

4. La producción de saliva es fundamental: La saliva es un elemento importante a la hora de eliminar bacterias de nuestra boca gracias al contacto de la saliva con dichas bacterias, por ello debemos de apoyar la producción de saliva. 

Uno de los métodos más efectivos y divertidos a la vez es masticar chicle sin azúcar, el cual podemos encontrar en diferentes sabores, algunos incluso mejorarán el frescor en el aliento.

 

5. Evitar manías y malas acciones contra los dientes: principalmente, morder cosas por inercia. Muchas personas tienden a morderse la uñas o morder objeto para aliviar tensiones, morder envases para la apertura de estos o deshacer nudo con los dientes.

Morder estos objetos puede producirnos pequeñas heridas o lesiones en los dientes, que tal vez sean imperceptibles para nuestros ojos, pero que a nivel microscópico, pueden ser un foco de bacterias que pueden desembocar en un problema mayor, con riesgo de pérdida dental.

 

6. El estrés, enemigo número uno. Cuando estamos en estado de estrés, uno de las acciones más recurrentes es el rechinamiento de dientes y el bruxismo nocturno. Mediante la acción de apretar los dientes descargamos de alguna forma el estrés acumulado, pero a cambio, dañamos la salud de los dientes.

Algunas personas no son conscientes de ello, puesto que expresan este rechinamiento cuando duermen, apretando los dientes de forma extrema, lo cual produce un desgaste dental importante. Reducir el estrés es un objetivo importante para mejorar nuestra salud dental.

 

7. Visita al dentista rutinaria. Pese a ser el último de los consejos de este artículo, es el más importante. Una visita a nuestra clínica dental de confianza es importante por dos cosas básicamente. La primera es la detección temprana de enfermedades relacionadas con la salud dental. Y la segunda, la limpieza bucal rutinaria, de forma que se eliminen capas de sarro y zonas de la boca que con la limpieza diaria no se pueden limpiar completamente.